Cómo cuidar de un niño puede convertirse en una clase gratuita de marketing

¿Pueden darnos los niños lecciones de Marketing? La respuesta es un SÍ rotundo según este artículo de Marketingdirecto que me permito compartir y retocar para ofrecer de forma ilustrativa 5 lecciones de marketing que podemos aprender de los más pequeños.

La historia de este artículo es que el directivo de publicidad Brian Millar pasó de diseñar grandes campañas a cambiar pañales a todas horas. Pero lejos de quedarse fuera de la industria, continuó como publicista freelance, observando y extrayendo conclusiones de su día a día. Y con estas “lecciones” ganó incluso más premios que nunca.

¿Qué aprendió de sus hijos?

1. Prepara un buen envoltorio ‘emocional’: Los raviolis de espinacas

La primera lección de Millar es que los beneficios emocionales venden mejor que los racionales. Para cualquier niño, los raviolis de espinacas no son la cena ideal, pero para convencerles de que se los deben comer no hay que explicarles los beneficios racionales de las espinacas, sino buscar un punto emocional que los hagan IRRESISTIBLES. Eso es, presentarles los raviolis de espinacas como “regalos de pasta”, “comida sorpresa envuelta en pasta”.

2. No preguntes si quieren ver otros dibujos, pónselos

Para Millar los dibujos infantiles de ahora eran una auténtica tortura, con sus canciones interminables y repetitivas y esas imágenes de colores chillones, pero sabía que si preguntaba a sus hijos por qué no cambiaban de dibujos iba a recibir un NO asegurado.

¿Qué hizo? Imitar a Steve Jobs. El creador de Apple no preguntó a los usuarios si querrían perder sus puertos paralelos, sus disquetes o sus grabadores de DVD. Simplemente los quitó de sus máquinas y ofreció al mundo algo mejor, aunque distinto.

Millar sentó a sus hijos ante una serie de dibujos antiguos y aunque al principio de quejaron, al segundo ya estaban enganchados con las nuevas historias.

3. Nunca sobornar, siempre compensar

Sobornar a un niño para que haga algo no es una buena acción, porque así sólo hará lo correcto bajo amenaza. Es mejor sorprender a los niños cuando hacen algo bien y compensarlos por ello.

La misma dinámica se aplica al mundo del marketing. Existes promociones que sobornan al consumidor para conseguir su atención y su fidelidad, como ofertas, vales de compra, etc., y cuando el soborno se acaba, el consumidor se va corriendo a otra parte.

En cambio, otras estrategias buscan recompensar al consumidor con algo extra por usar nuestro producto o servicio, como promociones de 2 por 1, un 20% extra de producto.

4. No prometas nada que no puedas cumplir

Imagina que intentas llevar a tus hijos a un museo afirmando que será mejor que un día en el parque de atracciones. Al poco tiempo de entrar allí, los pequeños se darán cuenta de que les habían mentido, se enfadarán, se aburrirán, y las pataletas, los lloros y los gritos no tardarán en llegar. Igual que en la publicidad, no te comprometas a nada que tus productos o servicios no puedan satisfacer. El mundo de las marcas está lleno de grandes fracasos que no lograron sobrevivir a su primer anuncio.

5. La caja también es parte del juguete

Hay veces que al comprar a un niño un juguete ha terminado jugando con la caja. Y es que en marketing todo cuenta. Ahora todos los productos funcionan más o menos igual. Imaginemos un coche, las características funcionales pueden no variar mucho entre una marca u otra, pero sí su diseño.

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